lunes, 13 de marzo de 2017

The Shark Tank

Quiero compartir aquí el enlace de lo que considero una verdadera emprendedora.

Un profesional en su campo que tras localizar un problema, crea un producto aportando valor al ámbito profesional en el que ella se desarrolla.

Trata sobre una profesora de yoga que observa como su práctica podría potenciarse con calentadores de piernas y brazos realizadas en un material especial, el cual ayuda en el rendimiento del trabajo corporal.
Tras dos años de trabajo y posterior lanzamiento al mercado, decide participar en el reality estadounidense Shark Tank llevando su proyecto al mundo de la inversión.



La sorpresa: cuando ella rechaza la tentadora oferta de una gran inversora.

Conforme lo iba leyendo, sentí una gran identificación con su forma de pensar y de actuar. Más aún todavía cuando su profesión es la misma que la mía, con unos valores establecidos tan marcados y bajo los cuales te riges tanto a nivel laboral como personal.
Quién no se ha aventurado en una experiencia de emprendimiento  en los tiempos que corren? Casi todos hoy en día. Aceleradoras, incubadoras, invernaderos e inversores... pero es esto lo que queremos verdaderamente para esas ideas que afloran desde nuestro interior? Es la forma de “solucionar el problema” que hemos localizado?

El concepto del que ella habla es el Satya de los hindús: "ser veraz con uno mismo, autenticidad, siguiendo tu camino". Y el camino de cada uno es solo de cada uno.

Alguno pensará que todo depende de donde empieza y acaba el camino, y es posible que el camino finalice en el "tanque de tiburones"... pero para los que aman el trabajo que hacen, no es fácil entregarlo ni dejar de hacerlo a su manera así como así.  Es un cambio de concepto a nivel empresarial muy grande del que estoy hablando. Para todos aquellos que piensan o quieren "cambiar el mundo", les invito a comenzar por "cambiarse a si mismos" y potenciar todo aquello que tienen de virtud y dejar aparte lo ruin de este trabajo.

Ella es una empresaria que hace lo que le gusta. Ese es su valor principal, dedicarse a lo que le gusta: sea el yoga, la jardinería, el corredor de bolsa o cualquier otra actividad. Le importa la actividad que realiza y a lo que se dedica. Le trae una serie de ricas vivencias como la valentía, fortaleza y dignidad de las que habla; emociones, sentimientos y percepciones que de otra forma no sería capaz de experimentarlas; ni menos aún comprándolas.
No podemos perdernos el recorrido del camino por querer alcanzar la meta. La meta es la experiencia del camino con todas esas vivencias, incluida la decisión de rechazar tan suculenta oferta económica.

Pero el mundo del business no trata de esto. La esencia es hacer dinero. La esencia de una startup es "levantar" el máximo dinero de una mesa... para seguir inflando la burbuja de algo que por obligación ha de ser "productivo"… y luego... ya se verá.

Esta semana tuve la oportunidad de estar sentada en una mesa  junto a un gran mentor e inversor. No llegaba a los 40 años y emanaba el carácter de un anciano. "El viejo" nunca había sido niño; su forma de desenvolverse, su expresión corporal y emocional, emanaban la imagen del tipo que nunca ha jugado porque "jugar es una pérdida de tiempo" y ¡para qué!  "Utiliza el tiempo y tu energía en algo productivo y que dé dinero" debía ser el mantra que sonase en su niñez.  Y esto me suena porque a la mayor parte de nosotros se nos han inculcado esos valores.
Como si dedicarte a lo que te gusta, lo que te llena y te hace sentir bien no fuese algo productivo.
Esto me lleva al origen de escribir este post: la educación que estamos brindando a nuestros hijos. ¿El ser humano puede desarrollarse plenamente con solo el fin de generar dinero?  ¿No es subestimar el potencial del ser humano? Y mientras tanto intentamos que sean las máquinas las que hagan de seres humanos…
¿No es una forma  de eludir la responsabilidad que tenemos como especie de evolucionar, al mismo tiempo que negar el derecho a expandir por todo el espacio lo que realmente somos y podemos hacer?

Esta gran emprendedora ha tenido el valor y coraje de tomar las riendas de su vida y dedicarse a lo que le gusta, desde la verdad, desde satya, desde ser auténtica consigo misma sin mentirse aunque todo lo de alrededor le esté obnubilando hacia un camino que verdaderamente no es el suyo.  
Acabo con una frase llena de sabiduría "la verdad os hará libres".

Me encuentro inmersa en un proyecto personal llamado MindExpanse, en el cual estoy desarrollando un módulo para explicar a los emprendedores como guiarse y ayudarse en su camino de "startup".


Safe Creative #1703131137728

lunes, 2 de enero de 2017

Viviendo la relajación


Me propusieron hace algún tiempo que hablase en este espacio sobre la Relajación. “Estaría bien Mónica, que los alumnos leyesen algo para entender lo que es la relajación, fuera de lo que son las clases de formación de profesores”.

Y curiosamente, el hecho de tener que escribir sobre ello me creó tensión. Esto me llevó a pensar en cómo es nuestra forma de movernos, de relacionarnos, en definitiva como es nuestro mecanismo de actuación.

Enseñamos que relajación es lo contrario a la acción, cierto ¿o no?

Creo que la pureza del yoga reside en que seamos conscientes de vivir en la acción de forma “relajada”. Cada vez que estoy guiando un asana invito a realizarla “sin esfuerzo”... (sthirasukhamāsanam YS II) Lo que todos hemos aprendido de muchas formas y personas diferentes, a los cuales doy las gracias desde aquí antes de quedarme sin espacio, incluido Patanjali.

Y siempre, siempre se coincide en este concepto: la distensión.

Relajación viene del latín relaxatio-onis “relajación, descanso, expansión, recreo”

Entendemos el relaxo-are como soltar y aflojar, desatar, aligerar y librarse... pero de qué?

Hoja de platanero en otoño sobre fondo verde
El otoño es soltarse confiadamente

Del peso corporal, de las fluctuaciones mentales, de las aflicciones o klesas. En definitiva de todo aquello que nos hace “sentir”, de todo aquello con lo que nos identificamos.

Relajar es Pratyahara, retracción/aquietamiento de los sentidos.

No es momento ahora de hablar de los beneficios de la relajación; todos los conocemos de sobras, y hoy día hasta hay momentos de “hastío” de tanta información y marketing corriendo por los medios.

Pero si sería interesante que esta lectura fuese un instante de reflexión sobre nuestra forma de funcionar en todos los niveles: físicamente en nuestra vida diaria, nuestra sadhana y las clases que impartimos. Emocional y mentalmente a la hora de relacionarnos con nuestro entorno. Y por último a nivel espiritual, cuando en Relajación y posteriormente en Meditación retraemos nuestros sentidos para reencontrarnos y aprender a relacionarnos con nosotros mismos.

Cuando uno practica las técnicas existentes ya sea tumbado o sentado, comienza por observarse a si mismo para seguidamente dejar que con la respiración todo se vaya soltando, apagando así el interruptor que nos conecta con los sentidos. ¿Y porqué lo hacemos? ¿Por qué la percepción que tenemos es tan placentera? Porque es ahí donde surge la conciencia de uno mismo. Nos percibimos realmente, intuimos la esencia de lo que somos. Es el aquí y ahora tan archiconocido, independientemente de si nos encontramos tapados con una manta o paseando mirando el paisaje.

Esta sensación se va extendiendo a pequeños momentos lúcidos durante nuestro ajetreo diario, soltando en un momento determinado el hombro que sube hacia arriba, el tic del pie que se mueve o las formas repetitivas de actuar ante determinados estímulos. Digamos que vamos percibiendo esa libertad de movimiento que nos regala el estado de calma en el que vamos entrando. Familiarizarse con ese estado es básico en la vida diaria y en nuestra práctica de yoga. Los puntos de vista cambian, y nosotros vamos cambiando con ellos, transformándonos en cada momento, conservando la esencia de lo que somos, y al mismo tiempo dando paso a ser un poquito diferentes.

Conforme la conciencia se despierta, el estado de relajación se va instalando en todos los aspectos y capas que componen nuestro ser. Es entonces cuando se obra la magia de vivir relajadamente. No caben las molestias físicas, las preocupaciones mentales, las angustias y tensiones anímicas propias de la acción. La capacidad de percepción y de discernimiento es cada vez más amplia... como decía una de las acepciones antes descritas, la percepción se “expande”. Y es ahí donde comienza el siguiente paso que serían los estados meditativos.

La propuesta queda lanzada; vivir relajadamente, incluidos los momentos en los que haya mayor actividad. Vivirlo y transmitirlo, colaborando y ayudando a un mundo más humano.

Namasté


Este artículo también puedes encontrarlo publicado en la news letter de IYTA España diciembre 2016